Nigromancia
Muertos de mi garganta,
muerta de mi camino,
idólatra de las hojas,
vivan aquí.
Encenderé sus velas,
mis ojos los velan,
visitaré sus tumbas,
esta carne los resguarda;
no los olvidamos:
nadie se olvida de sí mismo,
ni en el suicidio
ni en el trabajo de seguir vivo.
Muertos de mi garganta,
desgárrense la pena,
vomiten este mundo viejo.
Idólatra de los jardines,
grábalo con tinta de tu sangre muerta:
nadie amó tu frente como yo.
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